Cada año, el Cyber Day concentra una atención masiva por parte del ecosistema digital de consumo. Este evento, ampliamente difundido por el retail y el comercio electrónico, se presenta como una oportunidad privilegiada para acceder a productos con importantes reducciones de precio. Desde su origen, ha sido promovido como un mecanismo eficiente para dinamizar la economía digital y permitir a los consumidores planificar sus compras con beneficios tangibles. Sin embargo, cuando se analiza con mayor rigurosidad, especialmente desde el enfoque del marketing estratégico y el comportamiento del consumidor, emergen contradicciones estructurales que socavan la legitimidad del evento.
Lo que debería constituir una instancia de empoderamiento del consumidor racional —aquel que compara, investiga y decide con base en información clara— ha derivado en una arquitectura de manipulación. En ella, las marcas y los grandes marketplaces despliegan tácticas orientadas a maximizar el ticket promedio, incluso a costa de prácticas que bordean lo engañoso. La inflación artificial de precios previo al evento es una de las más recurrentes y nocivas.
El Reporte de Coolebra: desnundando una verdad incomoda
En su compromiso con la transparencia de precios, la firma Coolebra llevó a cabo un análisis exhaustivo del comportamiento comercial durante el Cyber Day. Este estudio consideró una base de más de 3 millones de productos, analizados de manera automatizada y estructurada para detectar posibles irregularidades.
Dentro de esa gran muestra, se identificaron más de 142.000 productos que fueron inflados artificialmente en su precio, afectando la percepción del descuento ofrecido. Asimismo, más de 1.500 vendedores fueron detectados utilizando esta práctica, concentrados en su mayoría en marketplaces.
El 91 % de estos casos correspondió a aumentos realizados antes del evento, inflando el precio normal en un promedio de +23,6 puntos porcentuales. Por otra parte, un 9 % de los casos evidenció inflación del precio durante el evento, con el objetivo de mantener el precio de venta mientras se aumentaba el precio «normal» artificialmente para simular una mejor oferta, generando un +2,1 puntos porcentuales adicionales en el descuento aparente.
Además, se identificaron cinco categorías que concentraron más de 28.000 SKUs inflados, entre las cuales destacan camisas y blusas, calzado, accesorios y productos de belleza.
Las categorías más afectadas por esta táctica fueron:
- Camisas y blusas (6.953 SKUs con alteraciones)
- Calzado (6.807 SKUs)
- Perfumería, mobiliario y neumáticos, con elevados índices relativos de manipulación de precios
Este fenómeno no puede considerarse anecdótico ni circunstancial. Representa una forma sistémica de distorsión de mercado que erosiona la confianza del consumidor informado. Desde una perspectiva del comportamiento del consumidor, la persistencia de estas prácticas incentiva una percepción de inseguridad, disminuye la disposición a la recompra y reduce la efectividad de las campañas de fidelización. La narrativa publicitaria tradicional —centrada en el ahorro y la oportunidad— comienza a perder credibilidad cuando no se sustenta en datos verificables y cuando se vulnera la transparencia como principio rector del comercio digital.do no se sustenta en datos verificables y cuando se vulnera la transparencia como principio rector del comercio digital.
Estrategias emocionales: cómo el neuromarketing condiciona la compra
En este escenario de manipulación encubierta, una de las herramientas más eficaces para estimular la compra impulsiva ha sido el neuromarketing. Se trata de una disciplina que combina conocimientos de neurociencia, psicología y marketing para influir en las decisiones del consumidor a través de estímulos sensoriales y emocionales. Durante eventos como el Cyber Day, su aplicación se vuelve especialmente evidente.
Una de las estrategias más utilizadas es el principio de escasez artificial o FOMO (Fear of Missing Out). Frases como «quedan pocas unidades», «solo por hoy» o «última oportunidad» no responden necesariamente a una realidad de inventario, sino que buscan generar presión psicológica. Este tipo de enunciados activa el sistema límbico del cerebro, especialmente las zonas asociadas a la recompensa y la toma de decisiones rápida, disminuyendo la capacidad de análisis racional.
Otro recurso común es el uso del precio ancla inflado, donde se presenta un valor original alterado que sirve como referencia comparativa para que el descuento parezca más atractivo. Al establecer un punto de referencia más alto, la nueva oferta parece más ventajosa, aunque en realidad el precio final puede ser incluso más alto que el promedio anterior al evento. Este tipo de manipulación altera profundamente la percepción del valor económico.
Además, se incorporan sistemáticamente palabras de alto impacto emocional conocidas como «power words». Términos como “garantizado”, “exclusivo”, “imperdible”, “último”, “oportunidad” o “máximo ahorro” tienen la función de anular el pensamiento crítico y reforzar el deseo de posesión inmediata. Aunque estas prácticas pueden ser eficaces para disparar conversiones en el corto plazo, generan externalidades negativas sobre la percepción de marca y su credibilidad a largo plazo. El consumidor, al descubrir la naturaleza de la manipulación, no solo abandona la compra, sino que asocia a la marca con prácticas poco éticas.
¿Cómo detectar precios inflados durante el Cyber Day?
Frente a este contexto, se vuelve fundamental que los consumidores desarrollen herramientas para identificar estos mecanismos. La educación digital es clave. Existen plataformas y extensiones para navegadores como Knasta, Promos.cl y otras herramientas que permiten hacer un seguimiento histórico de los precios de productos específicos. Estas herramientas facilitan una auditoría ciudadana en tiempo real, permitiendo contrastar la veracidad de las ofertas.
Adicionalmente, comparar precios en distintos canales de venta —como tiendas oficiales, marketplaces y comercios alternativos— ayuda a obtener un marco de referencia más realista. También es recomendable observar el comportamiento de precios en semanas previas al evento, ya que muchas veces los incrementos comienzan a registrarse discretamente días antes del inicio oficial del Cyber Day. Leer comentarios recientes de otros usuarios es otro mecanismo efectivo para validar experiencias y advertencias sobre precios anómalos.
Del lado de las marcas, aquellas que apuestan por la transparencia como valor estratégico pueden diferenciarse de manera significativa. Algunas buenas prácticas incluyen publicar el historial de precios, informar con precisión la vigencia y condiciones de cada promoción, y mantener una comunicación activa y abierta en redes sociales para resolver dudas y enfrentar cuestionamientos. Esta aproximación no solo mejora la reputación digital, sino que optimiza el lifetime value del cliente.
SEO, descuentos reales Cyber Day y confianza digital
En un entorno saturado de estímulos y competencia feroz por captar la atención, el SEO emerge como una herramienta esencial para canalizar búsquedas conscientes hacia marcas que ofrecen contenido y propuestas honestas. Optimizar para palabras clave como «descuentos reales Cyber Day», «comparativa de precios antes y después», «verificación de ofertas» o «cómo identificar precios inflados» no solo atrae tráfico cualificado, sino que consolida una narrativa de marca confiable.
Generar contenido educativo —como blogs, guías comparativas, videos explicativos o testimonios verificados— posiciona a la empresa como una fuente de autoridad en su nicho. Este enfoque refuerza la fidelidad del cliente y, al mismo tiempo, optimiza la tasa de conversión al establecer una relación basada en la confianza, no en la manipulación.
Las marcas que comprenden el valor de la reputación digital están dejando de inflar precios para concentrarse en inflar valor percibido. En lugar de competir en el terreno de los descuentos artificiales, compiten en el ámbito de la coherencia, la integridad y la experiencia del cliente. En una economía de la atención, donde la información circula con rapidez y los consumidores están cada vez más informados, la confianza se convierte en el verdadero diferenciador estratégico y en el activo más escaso y valioso del ecosistema digital.
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